| Uno |
| Compositor/Letrista |
| Mariano Mores |
| Letra |
| Uno busca lleno de esperanza
el camino que los sueños prometieron a sus ansías. Sabe que la lucha es no hay escucha pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina. Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor, sufre y se destroza hasta entender que uno se ha quedao sin corazón. Precio de castigo que uno entrega por un beso que no llega un amor que lo engañó. Vacío ya de amar y de llorar tanta traición. Si yo tuviera el corazón el corazón que di, si yo tuviera como ayer que de siempre sentí. Es posible que a tus ojos que me gritan su cariño los cerrara con mis besos. Sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos los que hundieron mi vivir Si yo tuviera el corazón el mismo que perdí, si olvidara la que ayer lo destrozó y pudiera amarte me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor. |
| Intérprete |
| Mario Visconti |
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viernes, 18 de marzo de 2022
Uno - Mario Visconti
lunes, 15 de noviembre de 2021
Mamita mía - Celia Gámez
| Mamita mía |
| Compositor/Letrista |
| Alberto Vaccarezza |
| Letra |
| Mamita!...
Yo sé que mi culpa no tiene disculpa, no tiene perdón. ¡Mamita!... Pero usted que es buena comprende la pena de mi corazón. No he querido escuchar sus consejos y más fuerte que mi voluntad fue este amor que golpeándome el pecho me arrastró por la senda del mal. Y hoy que sola en el mundo me veo y el infame de mí se burló con el alma transida le ruego que perdone mi falta por Dios. ¡Mamita!... Yo sé que mis males horribles martirios la hicieron llorar. ¡Mamita!... Por eso es que quiero mamita en sus brazos mi falta olvidar. |
| Intérprete |
| Alberto Vaccarezza |
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tangos
miércoles, 10 de noviembre de 2021
Ropa blanca - Conchita Piquer
| Ropa blanca |
| Compositor/Letrista |
| Homero Manzi |
| Letra |
| Lava la ropa, mulata,
pena y amor. La espuma por blanca parece algodón. Tus manos por negras, betún y carbón. Lava la ropa, mulata, pena y amor. Me dicen que por el río al soplo del viento sur, se fue tu negro Fanchico en una barquita azul. Estás lavando y llorando, llorando por su traición, que es triste seguir amando después que se fue el amor. Me dicen que por el agua, y que por el cañadón, y que por la calle larga robaron tu corazón. Lava la ropa, mulata, pena y amor. Lavando y fregando con llanto y jabón, quítale las manchas a tu corazón, a tu corazón. Lava la ropa, mulata, pena y amor. Lavando la ropa blanca con tus manos de tizón, piensas en aquel pañuelo que tu cariño bordó. Lavando ropa en la orilla las olas te hacen pensar en los amores que un día igual que vienen se van. No llores que por el río y al soplo del viento sur, tal vez retorne Fanchico en una barquita azul. La ropa baila en el aire, el viento la hace bailar tus ojos tristes y grandes sólo saben lagrimear, ay... ay... ¡quién será que en la tarde los hace llorar, llorar! Lava la ropa, mulata, pena y amor, la espuma por blanca parece algodón. Tus ojos por negros, betún y carbón. Lavando y fregando con llanto y jabón, quítale las manchas a tu corazón. |
| Intérprete |
| Conchita Piquer |
miércoles, 4 de agosto de 2021
Ayer se la llevaron - Mario Visconti
| Ayer se la llevaron |
| Compositor/Letrista |
| Fernando Díaz Giles |
| Letra |
| ¡Ven, madrecita, ven; que quiero hablarte, quiero contarte que ayer murió mi amor! ¡Ya puedes figurarte madrecita, sin mi vidita, cual será mi dolor! ¡Tú estás lejos de mí, tú estás ausente; pero tendrás presente lo linda que ella fue! La amaba con locura ¡era tan buena! capullito de azucena que nunca olvidaré. ¡Ayer se la llevaron!… dulcemente sólo un reproche mi aflicción lanzó: me quiso demasiado, intensamente, por eso, lentamente, la dicha la mató. ¡Volví de acompañarla, acongojado! sobre la mesa de su cuarto amado la frente entre las manos, apoyé y así, toda la noche llorando me pasé. ¡Ven madrecita, ven! ven a buscarme y a acompañarme en mi desolación. Tú puedes, como nadie, en mi desvelo ser mi consuelo ¡Ten de mí compasión! Yo quiero con tus besos ir curando la herida que, penando por ella, desgarré La amaba con locura ¡era tan buena! capullito de azucena que nunca olvidaré. |
| Intérprete |
| Mario Visconti |
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Fernando Díaz Giles,
Mario Visconti,
tangos
lunes, 12 de octubre de 2020
La última copa - Carlos Gardel
Eche, amigo, no más; écheme y llene
Hasta al borde la copa de champán,
Que esta noche de farra de y alegría
El dolor que hay en mi alma quiero ahogar.
Es la última farra de mi vida,
De mi vida, muchachos, que se va...
Mejor dicho, se ha ido tras de aquella
Que no supo mi amor nunca apreciar.
Yo la quise, muchachos, y la quiero
Y jamás yo la podré olvidar...
Yo me emborracho por ella
Y ella quién sabe qué hará...
Eche, mozo, más champán,
Que todo mi dolor
Bebiendo lo he de ahogar...
Y si la ven,
Muchachos, diganlé
Que ha sido por su amor
Que mi vida ya se fue
Y brindemos, no más, la última copa
Que, tal vez, también ella ahora estará
Ofreciendo en algún brindis su boca
Y otra boca feliz la besará.
Eche, amigo, no más, écheme y llene
Hasta el borde la copa de champán,
Que mi vida se ha ido tras de aquella
Que no supo mi amor nunca apreciar.
Autores: Francisco Canaro / Juan A Caruso
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martes, 17 de diciembre de 2019
La cieguita - Mario Visconti
| La cieguita |
| Compositor/Letrista |
| Carlos Gardel |
| Letra |
| A pesar del mucho tiempo desde entonces transcurrido, aún mi pecho conmovido se recuerda con dolor de aquel día que, en paseo, vino a un banco una cieguita y a su lado una viejita que era su guía y su amor. Y observé que la chiquita de ojos grandes y vacíos escuchaba el griterío de otras nenas al saltar, y la oí que amargamente en un son que era de queja preguntábale a la vieja: ¿Por qué yo no he de jugar? Y a punto fijo no sé si el dolor que sentí fue escuchando la voz de la nena. O fue que cuando miré a su vieja advertí que lloraba en silencio su pena. ¡Ay, cieguita!, dije yo con gran pesar, ven conmigo, pobrecita, le di un beso y la cieguita tuvo ya con quien jugar. Y fue así que diariamente al llegar con su viejita me buscaba la cieguita con tantísimo interés. ¡Qué feliz era la pobre cuando junto a mi llegaba y con sus mimos lograba que jugásemos los tres!... Pero un día, bien me acuerdo, no fue más que la viejita que me dijo: La cieguita está a punto de expirar... Fuí corriendo hasta su cuna, la cieguita se moría, y al morirse me decía: ¿Con quén vas ahora a jugar? Y a punto fijo no sé si el dolor que sentí fue escuchando el adiós de la nena. O fue que cuando miré a su vieja advertí que lloraba en silencio su pena. ¿Ay, cieguita!, yo no te podré olvidar; pues me acuerdo de mi hijita que también era cieguita y no podía jugar... |
| Intérprete |
| Mario Visconti |
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tangos
lunes, 16 de diciembre de 2019
Mario Visconti
Se llamaba Mariano Royo Maestre y había nacido en Zaragoza el 17 de septiembre de 1908.
De Zaragoza debió de marchar a Barcelona en busca de horizontes artísticos. La revista El tango de moda nos lo presenta ya, con el nombre de Mario Visconti, como cantor de una orquesta, intérprete del omnipresente tango en la Barcelona de finales de los veinte.
De Zaragoza debió de marchar a Barcelona en busca de horizontes artísticos. La revista El tango de moda nos lo presenta ya, con el nombre de Mario Visconti, como cantor de una orquesta, intérprete del omnipresente tango en la Barcelona de finales de los veinte.
En 1929 decide formar el Trío Visconti, con los guitarristas Natera y Sanmartín, luego sustituido por Víctor Quijada. Actúan en el Hotel Ritz, la Bodega Andaluza del Hotel Colón, el Edén Concert y en otras poblaciones catalanas. También llevan su música a la radio barcelonesa.
Visto el éxito y la audiencia que sigue convocando el tango, el cantor decide ampliar sus horizontes y con una formación en la que figuran veteranos músicos tangueros, entre los que se cuentan el guitarrista Iriarte, el pianista Cruz Mateo y el director José Melin, recorre Europa con extensiones a Egipto, Turquía e Irán pero actuando también en España, especialmente en Barcelona, que fue su centro de operaciones. En Italia se incluye en el conjunto de Horacio Pettorosi. La buena aceptación que tienen sus actuaciones había inducido a la casa Parlophon a llamarlo para grabar sus primeros discos en 1930 y pasar poco después a la ubicua Odeón.
Cuando deja el grupo es reclamado por su discográfica para grabar canciones, en dúo con Carmencita Aubert, que gozaron de gran éxito.
Desde 1933 Mario actúa fuera de España y la guerra mundial lo sorprende en Hamburgo, actuando con el famoso director de orquesta típica criolla Eduardo Bianco, con el que grabó para la marca Telefunken. Se traslada entonces a Italia donde registra para el sello discográfico Cetra con la orquesta de Rafael Canaro, hermano del más popular director y compositor Francisco, el músico de tango con más grabaciones de la historia. En 1943 la marcha de la guerra hace que la formación orquestal de Bianco decida volver a España. Visconti se independizará para formar orquesta propia y firmar nuevo contrato con Odeón, discográfica con la que consigue considerables cifras de ventas para los tiempos que corren.
Actúa ocho meses en Rigat y cumple la temporada invernal en El Cortijo, al tiempo que durante un año, cantará en directo en los programas de Radio Barcelona. También interviene en el espectáculo de Los Vieneses. Durante estos años actúa continuamente con sus orquestas, sobre todo, en Barcelona.
En 1946 Lola Membrives, que había asistido a los inicios del tango en España y que ahora ha vuelto al Madrid de posguerra, le ofrece la oportunidad de actuar en un Buenos Aires, entonces próspero. Allí es contratado por Radio El Mundo y permanece un par de temporadas, con salidas a otros países del Cono Sur.
En septiembre de 1948 regresó finalmente a España, donde siguió cantando, especialmente boleros y tangos, con éxito en Madrid y Barcelona hasta que, entrados los años cincuenta, su estrella comienza a declinar.
Todavía joven, en noviembre de 1954, decide retirarse, aunque actúe muy esporádicamente. Seis años más tarde tuvo una fugaz reaparición discográfica para grabar un EP con cuatro tangos y volvió a cantar en directo en el teatro Victoria y en La Pérgola de Montjuich. A finales de 1979 participó en el programa “Canciones de una vida” de TVE y en octubre de 1986 en “Toda una vida” de Radio Barcelona. Durante sus últimos años en Barcelona actuó ocasionalmente en escenarios de aficionados, hasta el verano de 1993, en que intervino como invitado especial en la sala de baile Festa Major de la calle Viladomat.
Afectado finalmente por la enfermedad de Alzheimer murió en una residencia de la Ciudad Condal.
Puede decirse que Mario Visconti fue el más importante de los cantantes de tango nacidos en España. Se conservan más de un centenar de grabaciones suyas, que han sido reeditadas y dan fe de su afinado gusto como vocalista.
Javier Barreiro
jueves, 9 de agosto de 2018
Madre de los cabellos de plata
| Madre de los cabellos de plata |
| Compositor/Letrista |
| Juan Solano, Alejo Montoro |
| Letra |
| Te canto pensando que tú estás muy lejos, ¡Ay madre del alma, muy lejos de mí! Los vientos se llevan jirones del alma Que yo en mis canciones, mando para ti. Quisiera tenerte vestida de estrella Quisiera a mi lado sentir tu calor, Y en la maravilla de tus ojos claros Ver los ojos míos, rebozando amor. Madre... De los cabellos de plata Que en tu regazo sublime tanto me hiciste soñar. Madre... Por la que siempre suspiro No quisiera verte lejos, ni ver tus ojos llorar. Amor como el tuyo no encuentro en la tierra ¡Ay madre del alma, qué amor sin igual! Yo quiero pagarte diciendo a la gente, Que mi vida es poco para tu bondad. Pusiste en mi frente claveles de fuego Con besos que nunca podré yo olvidar, Y a cambio de aquello cuando yo te canto Va tu santo nombre junto a mi cantar. |
| Intérprete |
| José Berón |
Labels:
José Berón,
Juan Solano,
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tangos
martes, 31 de octubre de 2017
Lola Membrives - La Morocha
| La Morocha |
| Compositor/Letrista |
| Ángel Villoldo y Enrique Saborido |
| Letra |
| Yo soy la morocha, la más agraciada, la más renombrada de esta población. Soy la que al paisano muy de madrugada brinda un cimarrón. Yo, con dulce acento, junto a mi ranchito, canto un estilito con tierna pasión, mientras que mi dueño sale al trotecito en su redomón. Soy la morocha argentina, la que no siente pesares y alegre pasa la vida con sus cantares. Soy la gentil compañera del noble gaucho porteño, la que conserva el cariño para su dueño. Yo soy la morocha de mirar ardiente, la que en su alma siente el fuego de amor. Soy la que al criollito más noble y valiente ama con ardor. En mi amado rancho, bajo la enramada, en noche plateada, con dulce emoción, le canto al pampero, a mi patria amada y a mi fiel amor. Soy la morocha argentina, la que no siente pesares y alegre pasa la vida con sus cantares. Soy la gentil compañera del noble gaucho porteño, la que conserva el cariño para su dueño. |
| Intérprete |
| Lola Membrives Nació en Buenos Aires el 28 de junio de 1888 y falleció en su ciudad natal el 31 de octubre de 1969. Empezó como cantante de tangos y tonadillera. Acabó siendo una inmensa actriz de comedia que interpretó obras desde Los Hermanos Quintero y Jacinto Benavente hasta Calderón y Lope de Vega. |
Labels:
Ángel Villoldo,
Enrique Saborido,
Lola Membrives,
recuerdo,
tangos
viernes, 25 de marzo de 2016
Hijo
| Hijo |
| Compositor/Letrista |
| Francisco de Borja, Jesús Bruñó |
| Clasificación |
| Cancionero temático La familia Página 314 |
| Letra |
| I Yo tenía un hijo que era mi alegría, ángel de los cielos, sol del mediodía. Bello cual su madre, fuerte como yo, hijo más hermoso nunca más se vió. Y al ir rendido a casa, cansado de la lucha, riendo me decía: «Papá te tero mucho». Y aquella media lengua para mí era un clarín y me iba a la pelea igual que un paladín. Pero mi hijo ya se ha muerto, hace días lo enterré, cómo no me he vuelto loco francamente no lo sé. ¡Hijo! pedacito de mi carne, pedacito palpitante de mi propio corazón ¡Hijo! la alegría de mi vida, la alegría de mis horas y mi orgullo de varón ¡Hijo! el consuelo de mi vida, la esperanza del mañana, de mis luchas la razón. ¡Hijo! al saber que te he perdido mi dolor es el rugido que lanza fiero el león. II Ahora ya no lucho, ando como muerto, soy barco sin vela, llevo rumbo incierto, Paso por las calles, a otros veo jugar huyo más que aprisa para no llorar. Y al ir rendido a casa parece que lo escucho que viene a mí y me dice: «Papá, te tero mucho». Su madre a mí abrazada, solloza como yo, los dos nos hemos muerto el día que él murió. Y aunque soy un fiel creyente a mi Dios pregunto así: ¿Para qué te lo has llevado si era el alma para mí? ¡Hijo! pedacito de mi carne (etc.) |
| Intérprete |
| Juan García Guirao |
| ESCUCHAR |
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