lunes, 5 de agosto de 2013

Concha Piquer prohibida en Méjico

En el mes de octubre de 1946, Conchita Piquer tenía previsto actuar en Méjico. No podía imaginarse lo que le esperaba al ir a que le sellaran el pasaporte, nada más descender del avión. Le prohibieron la entrada. «¿Por qué?», preguntó, extrañada. «Por franquista», le dijeron en seguida. Intervino Antonio Márquez. Pidió un despacho desde el que pudo llamar a sus amigos, los diestros aztecas Jesús Solórzano y Rodolfo Gaona, quienes a su vez telefonearon a Mario Moreno «Cantinflas», hombre muy influyente y amigo del Presidente de la República, quien autorizó finalmente la entrada de Conchita y los suyos.
Parece que Miguel de Molina, el cantante español exiliado, al llegar años atrás a México, se refirió a Conchita Piquer en términos despectivos, creyéndola culpable de que aquél tuviera que salir huyendo de Madrid. Tendrían que transcurrir muchos años hasta que, en 1990, Miguel de Molina hiciera unas declaraciones aclarando que Conchita Piquer nada tuvo que ver para que él se viera obligado a exiliarse. Concha tuvo siempre la conciencia tranquila, pero sufrió mucho por las maledicencias que se dijeron contra ella en ese sentido. Complacida con la confesión de Miguel de Molina cuando escuchó en una cinta de vídeo al artista, comentó: «jA buenas horas mangas verdes! Ahora viene con ésas... cuando ya tenemos los dos el permiso del sepulturero.»

De aquel viaje a México que hemos mencionado le quedaron luego a Conchita inolvidables recuerdos. Muchos exiliados españoles fueron a verla, y entre ellos, dos muy ilustres, que la aplaudieron emocionados: Indalecio Prieto y Juan Negrín.

(según Manuel Román en Memoria de la Copla)


   La chiquita Piconera   LETRA MÚSICA

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