La rosa y el viento |
Compositor/Letrista |
Manuel Quiroga, Rafael de León |
Letra |
En Granada había una rosa más bonita que ninguna. La blancura de las fuentes envidiaba su blancura. De noche cuando la Alhambra se iba vistiendo de luna, bajaba el viento a Granada sólo por ver su hermosura. La rosa se distraía oyendo los surtidores mientras el viento gemía de amor en los miradores. "Ay mi rosa de la Alhambra, rosa de la morería haré lo que tú me mandes con tal de que seas mía. Manda repicar campanas que yo las repicaré. Manda que se seque el Darro y no volverá a correr pero, ¡Por amor de Dios! (bis) no mandes que no te quiera porque éso no puedo yo". Pasó la Reina una tarde a la vera de la rosa. Si la rosa era de nieve, la Reina era más hermosa. Y cortándola del tallo con mano de terciopelo, con un alfiler de plata se la prendió sobre el pelo. Y por la noche en la Alhambra mientras la rosa moría, el viento en los arrayanes con mucho dolor decía: "Ay mi rosa de la Alhambra, rosa de la morería haré lo que tú me mandes con tal de que seas mía. Manda repicar campanas que yo las repicaré. Manda que se seque el Darro y no volverá a correr pero, ¡Por amor de Dios! (bis) no mandes que no te quiera porque éso no puedo yo". |
Intérprete |
Miguel de Molina |
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lunes, 10 de abril de 2017
Aniversario de Miguel de Molina
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