martes, 19 de febrero de 2013

Patxi Andión

 
Nació en 1947, dicen los papeles que en Madrid, aunque siempre le marcaron sus ancestros vascos. Ahora sólo esporádicamente ‘desempolva’ aquellas viejas canciones que un día sonaron como un mazazo en una España en la que se había asumido en menor o mayor grado, y con las lógicas convulsiones, a Serrat, a Raimón, a Llach... pero en la que costó aceptar a Patxi.

 Decía Manuel Román en su excelente obra “Canciones de nuestra vida” que Patxi tiene mucho de aventurero bohemio, de maldición autoimpuesta, y que el artista había manejado muy bien al personaje, que había rentabilizado su biografía. Y daba como lugar de nacimiento Azpeitia (Guipúzcoa), que efectivamente es de donde procede su familia, en vez de Madrid. Poco se sabe de sus primeros años, salvo que con apenas cinco ó seis comenzó a cantar.

 El joven Patxi desarrollaba ya una capacidad de observación que le convertiría en uno de los letristas más certeros de la llamada ‘generación del 68’, la más legendaria y productiva de nuestra canción de autor. Pero era aquella falta de afectación lo que le permitiría, en unos años, implicarse como autor y actor en canciones tan teatrales, y al mismo tiempo tan dramáticas y reales, como “Rogelio”, “Una, dos y tres” o “Veinte aniversario”, crónicas de una desolación que no había vivido pero que había ‘olido’.

 Regresó a Madrid con las ideas bien claras, y comenzó a pelear en el circuito local buscando una oportunidad, como un ‘maletilla’ de la canción. Cuentan que incluso trabajó de ‘negro’ para una conocida vocalista. Le salvó un amigo. Luis Eduardo Aute. Quiso que grabara en su casa de discos. Pero era pronto todavía. Después fué a Sonoplay, otra casa de discos. Firmó un contrato, grabó su primer disco sencillo. Con La Jacinta”.

 Sonoplay vio en Patxi no solo a un muchacho con muchas cosas que contar sino a un intérprete muy ‘vendible’; gran voz, actitud desafiante –solo aquello de “canto a la madre que me parió” sonaba realmente fuerte para lo que se estilaba-, canciones impactantes, pero cercanas... y buena planta. Entre 1969 y 1971 se editarían una veintena de canciones, en formato single y en un LP llamado “Retratos” que supuso una auténtica conmoción en su momento.

 Patxi hizo excelentes canciones después, especialmente en su etapa en Philips y sus primeros discos en CBS, entre principios de los setenta y el inicio de los ochenta. Canciones muy difíciles de olvidar, como “Uno, dos y tres”, “Mi niñez” y “Samaritana”. Hubo muchas reinas del destape, pero fue Patxi el primero en atreverse a mostrar el trasero, enEl libro del buen amor”. Una decisión tan popular y controvertida como la que le llevó a dar vida al peculiar Che Guevara que el compositor Andrew Lloyd Webber ideo para su Evita”. Andión, ya barbado en aquella época, era perfecto para el papel, aunque unas declaraciones suyas en las que desmitificaba la figura de Eva Perón causaron gran revuelo en Argentina. No menos revuelo causó su fugaz matrimonio y posterior separación con la bellísima Amparo Muñoz, la única Miss Universo que en España ha habido. Parecía que el insurgente Patxi iba a convertirse en protagonista secundario de la prensa del corazón, pero prefirió desaparecer y reconvertirse en anónimo docente, recuperando su vieja vocación periodística.

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