martes, 22 de enero de 2013

La Caramba

 
María Antonia Vallejo Fernández, nace en Motril el 9 de marzo de 1750. No se sabe nada de su infancia, solo que muy joven marchó a Cádiz, cantera de artistas de la época, posiblemente huida de Motril con una compañía de cómicos ambulantes. La vida de María Antonia está llena de leyendas.
 María Antonia, llega a un Madrid en el que está reinando Carlos III. Desde el principio, María Antonia, fue bien acogida por el público, lo cual era muy importante ya que de su agrado o descontento, dependían, las temidas “gritas” o “bullas” con las que aprobaban o desaprobaban las actuaciones.
 Los biógrafos de María Antonia repiten que el nombre artístico de la Caramba nació a los pocos meses de estar actuando en Madrid, pero desde un primer momento, en su presentación en el teatro se había escrito una coplilla para ella en la que repetía continuamente esa interjección.
 Ella misma creó un tocado que pronto se hizo popular y que tomó su nombre artístico. Consistía en una gran moña de brillantes colores que se ponía sobre la cofia. Era muy vistoso, alegre y le favorecía mucho.
 En 1780, María Antonia, se retira del teatro para casarse. El novio, un madrileño, de origen francés, se llamaba Agustín de Sauminque y Bedó. Agustín pertenecía a una familia acomodada que, evidentemente, se negó a este enlace. La madre no quería por nuera a la primera tonadillera de los teatros de la Corte, a quien se le atribuían toda clase de aventuras. Por ello Agustín y María Antonia decidieron casarse en secreto. El día 10 de Marzo firmaron las escrituras dotales, se casaron en Madrid en la parroquia de los cómicos.
 El 15 de Abril, María Antonia reapareció en el teatro, mas bella y mas suntuosa que nunca. Su matrimonio había durado escasamente un mes.
 Días más tarde de haber finalizado la temporada teatral de 1785 va a dar su habitual paseo por el Prado. Sale de su casa y de repente, descargan un furioso aguacero La Caramba se cobija en el convento de capuchinos de San Francisco, del Prado. La Caramba entró en la iglesia del convento. En el púlpito, un religioso preparaba a sus feligreses para la semana de Pasión.
 Aquel día murió la Caramba, la tonadillera más hermosa de la corte, la novia de todos, la mujer que compartía su vida con el teatro, los toros y el Prado. Y nació la beata María Antonia, como muy pronto la llamó todo Madrid. Algunos apasionados de la tonadillera esperan una ruidosa vuelta a la escena, pero no vuelve.
 Y, poco a poco, la Caramba se va convirtiendo en sombra. Las frecuentes mortificaciones a que María Antonia se somete debilitan su cuerpo hasta el desfallecimiento. Muy pronto su salud empieza a debilitarse y cae gravemente enferma. En mayo de 1787, hace testamento. Declara su matrimonio con Agustín Saumique y nombra como albacea y testamentaria a su madre.
 El 10 de junio de 1787, muere María Antonia Vallejo Fernández. Tenía treinta y seis años. A esta temprana edad, era una mujer decrépita, acabada. Fue enterrada según su deseo en la iglesia de San Sebastián, de donde era feligresa.

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